Entre finales del siglo XV y principios del siglo XVI se construye la iglesia parroquial de San Martín. Es una iglesia en la que se mezclan elementos arquitectónicos de estilo gótico con otros renacentistas. Tiene una sola nave dividida en tramos con bóvedas de arista en la nave y de crucería con nervios en la zona del presbiterio. Recibe la luz exterior a través de dos pequeños vanos circulares, uno en la fachado oeste y otro en el presbiterio, y una ventana en la fachada principal. Tiene dos fachadas, una principal al sur, con arco carpanel enmarcado por un alfiz y la del oeste con arco de medio punto. Es una construcción sobria en la que solamente destacan como elementos decorativos unas pequeñas bolas a lo largo del arco de la entrada principal, del alfiz y bajo el tejado. En la fachada oeste también se repite el mismo motivo de decoración con bolas.

Los muros norte y sur se encuentran reforzados con contrafuertes. El material empleado en la construcción es el granito en la mampostería de los muros del edificio y los sillares en las esquinas y portadas.

Delante de la iglesia hay una explanada con aligustres y acacias, como un metro más elevada que el suelo de la plaza y que se conoce como atrio, punto de reunión y encuentro de los aldeanos.

En la fachada principal sobresalen de la nave dos elementos que rompen la estructura longitudinal de la Iglesia: la sacristía, sin nada destacable desde el punto de vista artístico, y la torre.

La torre se encuentra dividida en tres partes. En la parte baja encontramos la pila bautismal, de grandes dimensiones y construida en granito, y el limosnero, orientado al mediodía. La parte intermedia tiene adosada una escalera de caracol que da acceso al tercer cuerpo y a una habitación. Finalmente, en la tercera parte se encuentra el campanario y, en la fachada de la puerta principal, se encuentra el reloj.

En el interior de la iglesia encontramos tres retablos. El retablo mayor con San Martín a caballo partiendo su capa para compartirla con un pobre, y dos laterales dedicados uno a San Martín, en este caso como obispo, y el otro a la Inmaculada. Todos ellos están construidos en madera policromada fueron construidos a mediados del siglo XVIII los dos laterales y a finales del XVI el retablo mayor.

El suelo está empedrado en losas de granito y en él encontramos algunas lápidas con inscripciones.

El templo tiene la advocación a San Martín de Tours, patrón del pueblo y cuya festividad se celebra el 11 de noviembre.

Sobre la Virgen que se encuentra colocada en un pedestal en el presbiterio se ha encontrado documentación por la cual podemos afirmar que se hizo a finales del siglo XVI, concretamente en 1580, y fue mandada hacer por orden del Visitador del Obispo de Coria.

A continuación, transcribimos el escrito presentado por el autor de la obra, Pedro de Paz, con las características de la imagen, el precio en que se cierra el acuerdo para tallarla, treinta ducados y su propia firma. (24)

La figura que (Vd.) mandó hacer en Aldea del Cano digo que conviene que sea de seis cuartas de alta, toda redonda y de madera de nogal, que sea seca y afocada de manera que se pueda llevar en procesión, y la figura ha de ser bien labrada en blanco con su niño en brazos y con su peana con tres serafines y se entiende que la peana ha de ser de más de las dichas seis de altas, y conforme a esto se ha de hacer la dicha imagen, la cual se me ha de pagar siendo tasada con que de treinta ducados, y si fuere tasada por menos que no se pague más de lo que tasaren, la cual me obligo de dar hecha y acabada para el día de Nuestra Señora de agosto de este presente año de 1580 dándome luego doce ducados y quédese el mayordomo de la dicha Iglesia de pagar la resta luego la dicha imagen fuere hecha a acabada y lo firmé de mi nombre de dicho a 16 de marzo, año de 1580 años.

Además, en la Iglesia aparecieron pinturas murales en la zona posterior de uno de los retablos que en la actualidad aún no se han estudiado, y también se aprecian tras los demás retablos, así como detrás del cuadro de las ánimas.

El limosnero es un elemento que forma parte de la torre de la iglesia y que suele pasar desapercibido, entre otras cosas, porque se encuentra parcialmente cegado.

Es de forma cuadrangular y la oquedad es un estrecho óvalo. Este hueco era usado para introducir las limosnas al templo, que no necesariamente eran siempre dinero, sino que se ofrecían con mucha frecuencia velas de sebo de cerdo, alimentos… En el interior de la Iglesia, en la sala bajo la torre, donde está la pila bautismal hay una vieja puerta con antiguos herrajes, que constituye la parte interior del limosnero. Desgraciadamente el conjunto fue cegado y no se ve el punto de unión y se ha convertido en un pequeño armario que actualmente se utiliza para guardar los Santos Óleos para el Sacramento del Bautismo.

Durante siglos, estos limosneros fueron más o menos comunes, y más aún en los caminos de Santiago donde actualmente se conservan algunos. Por desgracia, y por el cambio de los tiempos y los comportamientos humanos, la mayoría de estos limosneros desaparecieron, por completo o fueron cegados como este.

Debemos recordar que San Martín de Tours es considerado uno de los santos limosneros más importantes. Su iconografía más común nos cuenta aquel episodio en el que rasga su capa para darle una parte a un necesitado. No sabemos si por esta particularidad del patrón, o por simple necesidad de la comunidad, este limosnero durante siglos recogió lo que los menos necesitados daban para el mantenimiento de la iglesia y los más necesitados del pueblo.

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